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Muere el comunismo

Hace décadas que el comunismo esta muerto. Es una frase que se ha utilizado con regularidad, para expresar cada caída, cada estertor del partido de la clase obrera, formación política y revolucionaria, transformada en residuo minoritario, muy fraccionada en nuevas formaciones, en nuevas ideas, menos rancias e igualmente  corruptas, por tanto mayormente inútiles y francamente caóticas. Pero yo creo que seria más convincente y adecuado si oyésemos que: “El comunismo fue asesinado por los camaradas fundadores” por la intransigencia y la intolerancia, Porque igual que el capitalismo nacieron ya sin esperanza de vida, condenados a una confrontación fratricida en una lucha por el poder. En la que cada uno de los contrincantes, y cada uno con sus habilidades, con sus herramientas e instrumentos a su alcance, pudieran manejar mejor a la clase media, sostén de todo el arco y proyección socio-económico,  tanto de la economía capitalista y sus finanzas burguesas, como de las oligarquías comunistas y sus métodos rígidos y revolucionarios, que finalmente también se aburguesan  y  acomodan en la tranquilidad del ESTADO de turno, pero principalmente en el estado de la clase obrera, aberración para los que pugnan por la desaparición de la desigualdad de clases. La capacidad sin duda del PCE ha sido y fue la  de agitar y movilizar, manifestando sus ideario y voluntad a través de las masas, Esta ha sido la fuerza de este viejo partido, más cercano a las postrimerías y los desajustes del siglo IXX que del siglo XXI. Y muerto y enterrado con todos sus defectos y virtudes, ¡Que en gloria este!  Solo queda enterrar al capitalismo refundado y vuelto a refundar una y otra vez, y  ya embalsamado, meterlo en su lujoso sarcófago, y desearle feliz paso a la eternidad.  
Madrid por la democracia 1974 nuestra bandera nº 74

Revistas del PCE durante la transición Española.

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Estaba yo estos días leyendo estos cuadernillos salidos de la clandestinidad, impresos en calidad  cercana a la  prensa de la época,  de espesa tinta y a veces estampas emborronadas. Era este un ejercicio sano creo, al percibir de primera mano la envergadura, los recovecos aún ocultos de un partido -de una situación política- que lleva más de treinta años combatiendo al régimen de un dictador por la gracia de Dios “Franco”.  Leyendo largos discursos del entonces secretario general del PCE D. Santiago Carrillo, y porque no decirlo, me resultaba bastante enriquecedor esta lectura, en la que fácilmente se podía observar, el entusiasmo de un partido  por salir a luz publica, de la clandestinidad, junto con los demás partidos Políticos, llamados  democráticos, en busca de una convivencia y normalización de las ideas políticas.
 

Es emocionante además como de viva voz, se vislumbran “Los Cambios”  en las postrimerías de nuestra joven y aun no del todo resuelta  democracia,  los cambios que como letanía  continúan  aludiendo siempre los partidos en todos  los comicios y que ninguno termina por resolver
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Y aún es más emocionante que tras ese entusiasmo existiera una energía, dispuesta al trabajo, dispuesta a la lucha, dispuesta a esa utopía que significa “El cambio”  porque eran momentos muy difíciles, no ya solo por lo que pasaba en España que quería y no podía, como sucede ahora, en un régimen caduco. Si no por un panorama internacional desalentador,  con una crisis económica aguda -la del petróleo- y el mundo árabe revuelto -la marcha verde-  los conflictos de Vietnam y Camboya acentuando aun más la guerra fría y carrera armamentista, la puerta y el deseo de la  llamada UE, -tras  los pirineos decían comenzaba África, digo con todo respeto-  el horizonte de la OTAN, y no se que más.
fraga y carrillo


Era este queridos amigos un “cambio”  del que a España no le quedaba más remedio ni mejor solución para afrontar el futuro, con mayor éxito, progreso y porvenir.

Es fácil oír hablar al dirigente del PCE de patria, con gran fervor en un sentido patriótico más allá de la fragmentación de las ideas con las que el discute, negocia, toma acuerdos y pacta,  si no con el espíritu patriota, de aquel que antepone los intereses generales de todos, a los de sus propias ideas, es decir del que esta al servicio de los demás. Este es un logro de Santiago carrillo, al que le han valido todo tipo de apelativos, desde padre indiscutible de nuestra democracia, topo, Chaquetero, traidor, asesino etc..,  sobreviviente nato en su larguísima carrera política, en la que se cruzo con prácticamente todos los acontecimientos cruciales del siglo XX.

 
elecciones del 79


Es muy normal y comprensible que en su lucha al final cediese  muchas de las reivindicaciones de su partido a cambio del cambio 


 
viejos camaradas
El derrocamiento del régimen franquista, la legalización de todos los partidos, la supresión de la pana de muerte, una amnistía general y la normalización de un sistema de convivencia y de reconciliación nacional. Es más que evidente que lo que más anhelaba Santiago carrillo era un regreso a la democracia, y no solo lo favoreció dentro de su partido, si no que lo hizo en todos los comités, juntas, plataformas y coyunturas en las que participo con el bloque de fuerzas democráticas, aunando y haciendo posible ese cambio de régimen, junto con el pueblo español, la clase media, la inmensa mayoría de los españoles deseosos de ese cambio, que cada vez veían como más próximo y posible. A partir de aquí siempre será una figura polémica, para unos demonizada y por otros ensalzada. A mi si me preguntan que si mato a algunas personas sin estar allí,  diría que si, pero no a esos que la derecha por todos los medios ha tratado de hacer responsable, lo que genera  dudas  y el ha negado hasta llevárselo a la tumba. Pero soy mucho más consciente de la responsabilidad de la muerte de algunos de sus camaradas, sobre todo de los últimos guerrilleros. En realidad   yo que no tengo mucha idea de nada, me parece que fue un político de raza, sin estudios, devoto y comprometido con una idea, la de negociar políticamente los intereses de una amplia mayoría de las clases medias y trabajadoras.

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