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Aparente y consecuente


 
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La vida es algo inoportuna y carente del sentido de lo justo o injusto. la vida es total libertad. Libertad impuesta a todo nacido, para aprender un camino.
 Pero no nos engañemos… La vida tiene leyes y son universales y ni una sola ha dictado el hombre ¡Jamás!. Ya que esta se haya en la  esencia de un todo y no en parte concreta, como el propio hombre, al que es licito el conocimiento de estas leyes.

   La lección que nos ofrece la vida, dícese llamar conciencia y experiencia de un instinto. Y que con el manejo de unas emociones y sentimientos intuimos en el camino de la razón. La autenticidad de ese ser y lo efímero de su propio yo,  terreno y carnal.

    Ya se que vais a decir que la mayor lección es la que nos dan cuenta nuestros errores. En ese caso no podré por menos, que contestar que de esa forma es como nos consolamos por no haber tenido la virtud de alcanzar el éxito de ser perfectos. Contemplo la escena… Y observo que es osado quien comete más errores, imprudente,  temerario, avaricioso, egoísta o vil para sus propios intereses. Que accidental u ocasionalmente también inocentes e ignorantes, los cometen aleatoriamente, así como valientes e intrépidos, héroes y mártires; que se sacrifican escribiendo la historia, y unos y otros alumbran nuestro genio. Nuestra esperanza. La realidad en la que se puede sustentar cada momento, de este que es ahora, del que fue AYER y del que será mañana, de manera que siempre es. Y que la  humanidad va avanzando al mismo tiempo que elimina de sus haberes los errores que lo obstaculizan. Es de este modo también  que alcanzamos mayor perfección y conocimiento, de la experiencia consciente, observadora, experimental, paciente y tenaz que lleva al hombre a corregir sus errores. a través de un instinto que lo empuja en la búsqueda de una mayor verdad, a descubrir lo que hasta ahora era desconocido y mostrar su existencia.  Es entonces cuando el error cobra ese sentido positivo, al disiparse, corregirse o enmendarse, en  ese florecer de la verdad. Como cuando estamos enfermos y recobramos la salud, y no antes de corregir o superar las causas, ya que si no lo corregimos no podremos avanzar, ni tener el conocimiento de haber superado esa dificultad, como tampoco podremos sanar del todo si no tenemos la conciencia de haber recuperado nuestra salud, es decir el haber aprendido o sanado… Esta pienso que es la enseñanza que nos dan nuestros errores, y que por tanto cuanto menos tiempo pasemos  imbuidos en ellos más cerca estaremos de la verdad y más libres estaremos para ejercer con mayor claridad nuestro pensamiento y voluntad de ser, igual que estamos por seguro mejor si nos alejamos de aquello que nos perjudica, siendo los cautos, prudentes y pacientes más perfectos que los que cometen mayores errores, debido estrictamente a su negligencia. La bondad y humildad ante los problemas propios y ajenos diferencia de unos semejantes a otros.
 
  De hay que siempre existan leyes buenas y malas, y tanto unas como otras serán necesarias para el desarrollo de la inteligencia humana, pues nunca podrá haber un mal mayor si no existe un bien supremo. Tener fe en algo  para poder sofocar nuestras dudas, en este universo misterioso en el que se nos ha dado la vida, de forma que logremos un desarrollo humano, lo más cerca de la verdad posible.
 
   Para eso tendremos que esforzarnos continuamente, en parte a causa de la inmensidad infinita de nuestro universo. El que siempre nos suscita preguntas, más allá de nuestros aciertos o de nuestra verdad. Y esta es la libertad, el poder preguntarse a uno mismo el origen de todo y cada cosa que nos rodea, de lo que formamos parte.

    A saber… De los millones de distraídos y de los otros miles que nos observan sin parar. Ya que la vida hoy no es más que la efigie de un solo Dios “El dinero” de un tiempo efímero que avanzó en poderosos carruajes tirados de ciencia, progreso y tecnología, mientras se encerraban o escondían los hermosos corceles del conocimiento y la verdad. De nuestra libertad. 
 
 
 
 
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