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Susa-san

No sé por qué la lluvia
 
NO SÉ POR QUÉ LA LLUVIA ME ESTABLECE
 
UN TEMPLO DE SILENCIOS EN EL ALMA.
 
TODO EL GRIS DEL PAISAJE ME NAVEGA
 
CON LA AGONÍA LENTA DE UNA BARCA.
 
NO SÉ POR QUÉ LA LLUVIA ME DEVUELVE LOS OJOS DE LA GENTE
 
COMO SI FUERA MÍA LA MIRADA.
 
Y EL AGRADECIMIENTO DE LA TIERRA RESECA,
 
CUANDO CAE LA LLUVIA ME CONTAGIA.
 
NO SÉ POR QUÉ LA LLUVIA ME TRANSPORTA
 
AL MUNDO DE LA MAGIA,
 
DONDE NO TIENEN LÍMITES LOS SUEÑOS
 
Y ROMPEN LOS CANDADOS LAS PALABRAS.
 
POR ESO, CUANDO LLUEVE,
 
MI OTOÑO TIENE ALAS LIBERTARIAS
 
Y NO ES MUERTE LA MUERTE DE MIS HOJAS,
 
SINO LA VIDA QUE VUELVE RECREADA.
 
LA LLUVIA ES COMO UN SÍMBOLO CONSTANTE
 
QUE MARCA DE MI VIDA LAS ETAPAS.
 
DE MI INFANCIA, ES LA PURA TRANSPARENCIA
 
Y DE MI ADOLESCENCIA, EL AMOR Y LA MAGIA.
 
Y ES AHORA, EN LA CUMBRE DE MI VIDA,
 
UN RÍO QUE ME LLEVA A LA NOSTALGIA.
 
NO SÉ POR QUÉ LA LLUVIA ME ABRE LOS SENTIDOS
 
Y ME COLMA DE IMÁGENES EXTRAÑAS,
 
DE COLORES, DE AROMAS Y SONIDOS,
 
MAREÁNDOME PROFUNDAMENTE EL ALMA.
 
 
 
 
 
Silvia Angélica M. de Lázzeri, Villa Regina (Prov. De Río Negro), Argentina.