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Navidad

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Hoy mientras andaba presto a mis quehaceres diarios; “ora et labora” pensé y reflexione algo sobre la navidad. Que treinta años he esperado a que vuelva una navidad que pasó y por fin me di cuenta de que ya no volverá.

Que es inútil toda espera. Que las cosas solo pasan una vez y por tanto hay que tratarlas como ultima y así vivirlas, como si fuese el ultimo día de nuestras vidas. ¿No creéis que intentaríamos de que fuesen estas navidades las mejores? ¿No haríamos algo realmente nuevo? ¿No  trataríamos de sorprender a los demás con lo mejor de nosotros mismos? Que por mucho que añoremos aquellos momentos felices, estos ya solo pertenecen a nuestra memoria, donde han de permanecer en coexistencia con el presente, sin disputa, pues es el que habremos de mejorar, para lanzarnos de forma enérgica hacia un futuro maravilloso, que nos llama, espera y quiere ser descubierto.

Como la mismísima bondad y amor de Dios, que nos hace de guía en el camino, con su estrella mágica de justicia. Justicia divina allí donde no se aplica la del hombre. Donde todos somos iguales.

    Hoy me he dado cuenta, de que la felicidad trata de aquello que aun nos queda por compartir. De reunir todos nuestros trocitos de los que estamos hechos y que aun nos queden, para confortarnos y poder compartir. De esta forma se alcanza fácilmente la felicidad.

La verdad es que yo no soy mucho de felicitaciones, –de fechas señaladas-  y se que algunas veces podría quedar mejor, con las palabras justas para cada ocasión y que suelo obviar, aunque nunca de pensamiento. También veo que algunas personas se acuerdan solo en estos precisos momentos para quedar bien. He incluso diría que de una forma desmedida, poco proporcional, teniendo en cuenta que en cualquier momento, se dan las mismas circunstancias, para que estas virtudes se puedan cultivar. Si soy sincero prefiero un  ejercicio mayor y más prolongado, que el de pasar el solsticio del invierno, con el solo pensamiento del renacimiento, de la abundancia y prosperidad, ya que en la escasez del invierno nace como un brote tierno a ese delicado sol, la nueva esperanza, un calor esencialmente humano y solo eso. Unos pocos días en los que animar a amigos y conocidos, para que conserven su voluntad y paciencia, para que nunca se desesperen, para apoyar y fortalecer nuestros lazos de amistad y afecto, junto con todo ser amado, para afrontar, este nuevo tiempo. Donde todas las maravillas aguardan. Este mundo deseoso de felicidad y armonía, donde encontrarnos de nuevo unidos y sonrientes, donde la fatiga es liviana, y dejan de sangrar y se curan las heridas. Ese reino donde ya no existe el vil hombre, sino el hombre aquel que fue llamado cordero y que ahora sostiene la espada y la lanza, con la que fue ajusticiado. Ahora yo también llamo hermanos a mis hermanos y les digo que las puertas de este mundo se hayan abiertas. Y que si mi copa se levanta será brindando únicamente por la esperanza de nuestro AMOR.bola

EN ESTA NAVIDAD

En esta Navidad,
No importan tus creencias ni las mías,
estamos frente a frente
y eso basta.

Hay un árbol,
tampoco sé su nombre,
(un pino, un abedul, o quizás un tala)
pero en cada ramita hay una estrella,
que alumbra tu esperanza y mi esperanza.

Hay una orgía de luces en tus ojos
Y en los míos, se trepan las guirnaldas.
Hay burbujas de amor en nuestras copas
y ganas de vivir por un mañana.

Yo sé que ni este árbol ni estas luces,
borrarán tantos nombres
en anónimas cruces sepultadas…

Comprendo que aún hay sabor de hambre,
que nos falta ganar la gran batalla

Pero esta Navidad no sabe a sangre
ni a tortura ni a lágrimas,
porque se ha desnudado la verdad
y la justicia tiene la última palabra.

Por todo esto,
te pido que brindemos,
que vistamos de fiesta nuestra casa,
con este árbol que no tiene nombre,
con esta libertad
arándanos el alma.

Por todo esto,
te pido que brindemos
en esta Navidad sin lágrimas,
por todas estas realidades nuevas
que hace poco sólo eran esperanzas…

Silvia de Lázzeri (Río Negro, Argentina)

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