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El palo

FRANK_ KAFKA
“Salí del portal dispuesto a soportar el fogonazo estival a eso de las tres y media pasadas, cuando la solana cae de lleno en la estrecha calle, y parecen arder paredes y aceras; Todo desprende fuego, pero nada se consume. Iban solos los zapatos,  lustrosos pero gastados, no se movía ni una mosca, nada respira. Solo un sol lejano brilla y en mi boca da vueltas el hueso de un melocotón, mascullando ideas; Y cada cual más loca”.

Andaba yo lento ese día; Si no tenía prisa… Ojala tuviera otro trabajo pensaba. Uno donde pudiera decir lo que pensara y me diera la gana, sin perjuicio alguno, sin que nadie se molestara, y saltaren chispas y alarmas nucleares, poniendo el grito en el cielo. Solo por pensar distinto, por ser y estar enamorado de la libertad. – Claro que dentro de las sanas y buenas costumbres- Y que aunque de mayor o menor reflexión, pausada o a trompicones, de firme convicción u hipotéticamente, cada cual pudiera ejercitar su libre Albedrío de lo que pasa, esta pasando y nunca deja de pasar. ¿Porque dejarlo escapar? ¿Al fin y al cabo no es este un país democrático? ¿Para que las personas puedan expresarse libremente?

  La verdad es que en el mundo de la moda parece que no.  Esta llena de artilugios y la mitad de ellos falsos. Elogios difíciles de evitar; Para cualquier rango social, edad y sexo. Con una mega industria detrás, lista a engendrar, duplicar, anabólizar todo para una muchedumbre dispuesta a devorar sin más, por una inconsciente inercia: Estar siempre a la última.

   A la suma del hecho de estar equivocado, solo cabe el hecho de la suma de la rectificación. ¿Hay alguien que con el suficiente valor lógico lo niegue? Y mi trabajo de recepcionista es una mierda pinchada en un palo. ¡Asqueroso!

   Cuando el trabajo es privativo de alguna libertad como este que ostento y el tiempo de la existencia se consume inmerso dentro de esas fauces. Poco a poco te va devorando, asfixiando; al no poder canjear libremente sobre la voluntad de un mundo mejor, y todo se reduce solo a una fantástica imaginería de un pobre loco. Y al final ves que todos tus días se reducen a lo mismo; Nada. Repitiendo siempre la misma canción; Buenos días señora, buenas tardes señor, hoy tampoco he visto salir el sol, llevo los mismos cuadros de ayer, pues todo me sienta igual y ya no se que me puedo poner.

   La mentira unas veces es el consentimiento que brinda la necesidad profesional o comercial, otras la timidez o vergüenza, y las otras miles de veces son mentirijillas a medias; Piadosas. La más preciada de todas ellas y única exculpada, Es la que amortigua una dura caída, o trae como fin un bien mayor que la propia mentira. Miéntanos en todo caso… Ha mayores embustes mejores premios. Nos acostumbramos a mentir y acabamos enterrando nuestra dignidad. Perdemos toda vergüenza.  A lo bestia…   Por la pasta gansa, la pela, el dinerito bonito, lindo y lirondo, que es la parte más importante del negocio. Ya no hay término medio y todo el mundo lo sabe. Puro teatro. Todos actores. Nada real.

  Al final sin saber porque terminas en la más absurda comedia, igual de incongruente, haciendo lo que hacen los demás, caminando sobre sus mismas pisadas, contoneándote con sus mismos ritmos, impulsos; Masticando las mismas preocupaciones y respirando nubes de orgullo y de poder; Y sientes que eres parte de un todo, uno que va a la ultima, que ama y siente lo que los demás, colores, perfumes, formas, sabores; Que por fin eres uno más. Cuando ya simplemente solo anhelas lo superfluo, lo artificial. Estas atrapado y aún ni te has enterado y al despertar, encuentras que tu vida esta marcada por un estilo de vida en el que precisamente no hay nada tuyo y que nada tiene que ver contigo. Eres un zombi que te robaron el alma, autómata reprogramado, y el gran hermano te vigila. La fuga de Logan tu única escapatoria.

- ¡Despierta! Una voz repite fuerte ¡Despierta!… ¿No la oyes?

…Se suele mezclar salud y belleza; y esta salud suele ser; una salud milagrosa, que nada tiene que ver con el concepto de estar sano, es decir llevar una vida saludable. La belleza es tan reluciente y despampanante, que es sospechosa, a mi me causa especial recelo y me lleva enseguida a compararla con objetos cercanos, como inanimados maniquís de piel morena, de jóvenes y alegres expresiones, modernas facciones y estilizadas figuras, senos perfectos, pompis, cinturas, todo súper bien ¡de plástico!

   Y es que ya lo dice el refrán: “no es oro todo lo que reluce”, y… “aunque la mona se vista de seda mona se queda”, y… “El hombre y el oso cuanto más peludo más hermoso”.

    La salud y belleza no se pueden extirpar de su origen natural. Y por eso y porque en lo más profundo de nosotros sabemos esa gran verdad; es por que nos venden tanta baba de caracol, con uno de los Marketing más desenfrenados, sofisticados, elaborados y poderosos del planeta. Son capaces de vender el alma del mismísimo demonio, “El diablo viste de Prada”. No nos equivoquemos, es un mundo artificial el de la moda, no hay duda; cuando solo atiende fines comerciales y consumistas, no hay duda ya que el resto es cultura.

- Despierta. Otro mundo mejor. Grita la voz.

   … También  están y otra cosa son las modas de vanguardia, experimentales o futuristas; que probablemente marquen tendencias. Constituidas gracias a iniciativas de mucha libertad, en respuesta, protesta o alternativa al propio sistema. De impulsos individualistas antes de ser engullidos por la factoría de los sueños. El mundo de la moda esta prefabricado como las pasarelas de metraquilato por las que desfilan sus ficticios sueños. En realidad solo veras una sensual danza de serpientes. Un gran nido de escurridizos ofidios que en celo y rebosantes de veneno, bailan iluminados por las luces de la gran ciudad. Y en ese baile se entremezclan unas con otras; por fama, dinero, poder, y otras exquisiteces temporales.

- ¡Despierta! ¡Despierta!

   Esto no me gusta, me aburre, no soy uno más… Yo soy la moda que viene y que va. Soy único e irrepetible y todos los días tengo que soportar esta suciedad social producida en cadena, con la mascara anti-gas, puesto que si no les sigues la corriente, te lapidan a la miseria o te encierran en algún sanatorio, condenando tu ilusión para siempre. Prefiero la libre soledad, antes que falsificar una sola de mis emociones.

Señora ¿Cómo le diría a usted?

Que su abrigo es innecesario, que su perfume es peor que la peor de las ponzoñas, Que su pelo esta totalmente destrozado, falto de vida, y vitamina; solo un brillo de metálica ilusión le hace creer que aun lo conserva. Sus uñas son de loba rabiosa. Igual que esa cara grasienta de mil sebosas cremas, y zalamero embuste. ¡Que asco! y ¡que dolor! sus zapatos de infanticidio ceniciento, oprimiendo hasta los calcañales. Maldita sea todas esas joyas… ¿De que siglo se ha caído?

¡Hay! Señora. ¿Como le diría a usted?

   …Que es tan hermosa. Que una sola brizna de esa sosegada calma que usted lleva, es un pedacito de cielo, de aire puro, que vale más que todos los millones del populismo e irracional vació… Que una sonrisa suya no tiene precio y se donde encontrarla. Su pelo blanco reluce natural y armonioso igual que la eternidad de su edad. Allí siempre brilla un sol de alegría y felicidad y siempre promete usted la esperanza de volver con un arco de mil colores. Que tan  sencilla y bondadosa… Que me gustaría que todos la conocieran.

-  ¡Despierta! La vida es para vivirla cada cual a su manera, reconociéndose en cada momento, en cada situación, saber quien es cada cual y luego poder comenzar a conocer a los demás. ¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡Despierta! Que cada cual encuentre su pedacito de cielo.

-¡Vete por la sombra! -Una voz dijo con sorna -.

   ¡Bah! no hice ni caso.

  Al final lo importante de cualquier trabajo es sentir que has sido útil al aceptar la correspondiente retribución salarial,  en mi caso la mínima marcada por la ley. Ya que el sector al que pertenece el colectivo, hace mucho que no se actualiza, por tratarse de un sector mayoritariamente de autónomos, es decir;  de pringadillos del país. Nunca me ha gustado ir de prestado. Siempre he sido cumplidor y buen trabajador. Se ha pasado la tarde como de costumbre y como de costumbre, voy deshaciendo el mismo camino. Ya habrá que pensar en el día siguiente. Mi existencia es demasiado simple. Creo que he renunciado a demasiadas cosas, sin motivo aparente. Tengo que restituir mi vida algún día, con más vigor e ilusión… Algún día. Pero que hago? -¿no lo sabes?- No, no lo se, no tengo ni la más remota idea. Por momentos me imaginó saltando montañas y al momento, el grito penetrante de un niño me alarma, me espanta.

- ¡Despierta! ¡Despierta!

   Y ahora ando más aprisa y al rato ya más lento. Intermitente, como mi corazón, tam, tam. Con gran susto. De los bares salen voces que corretean por las calles, nimias discusiones de cartas, fútbol,  y cosas así. Que importa la vida es para vivirla, cada cual a su manera... Nada me convence. Los días pasan con delgada apariencia y a todos envuelve. Los días son casi imperceptibles pues marchan sin avisar, que desfachatez que se marchen sin despedir.

…Como iba diciendo aquel caluroso día yo roía placido un hueso de melocotón, y al pasar por el pequeño triangulo que unas veces de raquítica hierba cagada por los perros. Otras de gentil y suave barro; donde hacer volar los afilados clavos, o de tierra polvorienta llena de sed, donde tirar peonzas y jugar a canicas.  El resto del tiempo olvidado. A alguien se le había ocurrido la genial idea de cavar aquella tierra haciendo un hoyo justo en el medio para izar la cucaña, que yacía descansada junto al agujero.  Y se me ocurrió arrojar allí dentro el hueso que me entretenía, con la esperanza de que cuando removieran la tierra quedase dentro y saliera un hermoso melocotonero. Algo sencillo, que solo cuenta con el azar. Nada más hay que probar, esperar y tener suerte. Mucha suerte.

   Menudo melocotón ha salido, han levantado el palo de la cucaña.


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